Blog de Juan José Ortega

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¿Un pulgar extra? Conoce la nueva prótesis que puedes controlar con los dedos del pie.

El novedoso dispositivo fue diseñado como parte de un experimento científico sobre las consecuencias en la manera en que operamos nuestras extremidades.

¿Qué piensas de tener un tercer pulgar? Si lo considerabas imposible, te equivocas. El dedo extra ya es una realidad y viene en la forma de una prótesis 3D. Ideado por la diseñadora de productos digitales neozelandesa, Danielle Clode, el novedoso aparato fue creado con el objetivo de medir las consecuencias que tienen este tipo de adiciones a nuestro cuerpo en nuestro cerebro. Específicamente, el estudio analizó el impacto de este ‘pulgar extra’ en el manejo de las extremidades.

El Third Thumb, nombre oficial del proyecto, es controlado por los pies del portador mediante sensores de presión integrados en los zapatos. Clode explica que resulta natural emplear estos dos extremos del cuerpo porque utilizamos una gran cantidad de conexiones entre nuestras manos y pies; por ejemplo, en actividades como conducir o tocar el piano.

Este tercer dedo es capaz de sujetar una taza de café mientras la mano del participante emplea una cuchara para agregarle azúcar. Otras personas utilizaron la prótesis para pasar las páginas de un libro que sostenían con el resto de sus dedos.

La creación de Clode está hecha con una impresora 3D, filamento Ninjaflex y una capa de resina que la recubre para su mantenimiento. Posee dos motores pequeños que, gracias a las tres bisagras incluidas en el diseño, permiten mover el nuevo pulgar en diferentes direcciones.

Adicionalmente, el Third Thumb puede ser personalizado para adaptarse por completo a la mano de su portador, además de los diseños ya existentes y disponibles para los usuarios.

Los hallazgos del estudio demostraron que, aquellos que usaron el Third Thumb por más de cinco días, empezaban a cambiar la manera natural en que movían las manos e interactuaban con el entorno. Esto llevó a las investigadoras a concluir que los dispositivos prostéticos afectan la manera en que el cerebro representa las partes del cuerpo de manera fundamental.

“La tecnología avanza, pero nadie habla de si nuestro cerebro puede lidiar con eso”, dice Paulina Kieliba, ingeniera del equipo que desarrolló el artefacto, el cual fue lanzado al público en 2018 y, actualmente, continúa siendo desarrollado junto a un equipo de neurólogos en Nueva Zelanda.

LAREPÚBLICA.

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