Blog de Juan José Ortega

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Las imaginativas estrategias con las que los productores de mezcal en México tratan de superar el tremendo impacto de la pandemia.

Patricia Ruíz es productora de mezcal, la bebida alcohólica mexicana, y el año pasado no tuvo muchas razones para brindar.

En tiempos normales, su negocio, Los Dioses de Agave, embotella cada cuatro semanas entre 1.000 y 1.500 litros de su marca La Maliciosa.

Pero durante más de cuatro meses en 2020, la producción en su destilería en el estado sureño de Oaxaca se detuvo por completo.

“Nuestros clientes más frecuentes son bares en todo el estado”, dice. Pero todos cerraron por decreto del gobierno cuando la pandemia de coronavirus golpeó al país.

Los restaurantes también tuvieron que cerrar sus puertas y los turistas estadounidenses, que son importantes para el sector hotelero de Oaxaca y compran mucho mezcal, desaparecieron.

Fue un gran desafío para nosotros aceptarlo”, dice Ruíz. “El flujo de caja se redujo mucho, porque no podíamos comprar los insumos habituales, y luego no podíamos pagar a la gente, así que todo se ralentizó”. “Tuvimos que detener la producción y [solo tratar de vender] los suministros que ya teníamos”.

La mayoría de los otros productores de mezcal se vieron afectados de forma similar. Los exportadores vieron una caída en las ventas, ya que también se cerraron bares en todo el mundo. Como se espera que la pandemia llegue a su fin en un futuro próximo, ¿con qué rapidez podrá recuperarse el sector?

Pero primero, ¿qué es exactamente el mezcal?

Igual que el tequila, que es mucho más conocido, el mezcal se elabora fermentando y luego destilando la savia cocida y la pulpa de la planta de agave.

Si bien el tequila debe elaborarse con un cierto tipo de agave, el azul, cultivado en una región particular del centro de México, para hacer mezcal se puede usar cualquier variedad de la planta. El mezcal también se puede elaborar en todo México, aunque la producción se centra en el estado de Oaxaca, en el sur.

Las ventas globales de tequila eclipsan a las de mezcal (355 millones de litros en 2019 en comparación con solo 7,14 millones), pero la segunda ha ido creciendo en popularidad.

Gabriel Martínez ha estado produciendo mezcal en el estado de Guerrero, en el suroeste, durante los últimos siete años bajo la etiqueta ¡Ay Dolor! Tiene su sede en una pequeña aldea que es el hogar de los indígenas nahuas.

El transporte dentro y fuera del área local se restringió con la llegada de la pandemia. ¡Ay Dolor! acaba de comenzar la producción nuevamente. Y Martínez se reunió recientemente con otros productores en el estado para comparar notas sobre pérdidas y planificar la recuperación futura.

“La verdad es que las exportaciones [de Guerrero] han caído entre un 50% y un 60%”, dice.

En todo México, las exportaciones de mezcal el año pasado cayeron un 21% y pasaron de venderse al exterior 5,77 millones de litros en 2019 a exportarse 4,54 millones, según cifras de la Secretaría de Economía. La producción total de la bebida fue de 6,5 millones de litros en 2020, frente a los 7,14 millones de 2019.

Estas caídas ocurrieron después de un auge en las exportaciones de más de un tercio anual desde 2015, impulsado por la alta demanda en EE.UU.

Sin embargo, la disminución en la producción del año pasado podría ser algo bueno para el medioambiente.

Las ventas internacionales se dispararon en 2019 y muchos estaban preocupados por el impacto de esta demanda en las plantaciones de agave, como el agotamiento del suelo y el suministro de agua.

Miriam Luna vende mezcal de los estados de Oaxaca y Durango bajo su etiqueta Limbo, y ha observado que las plantaciones también se ven afectadas por plagas y que algunas variedades están en riesgo de extinción.

También señala que, con o sin pandemia, la industria ya enfrenta muchos desafíos cuyas raíces se cruzan no solo con la sostenibilidad ambiental, sino también con la pobreza y la falta de regulación.

Sin embargo, “esta pandemia llegó a mi vida para mostrarme algo: que la gente quiere saber sobre el mezcal”, cree la empresaria.

Se dio cuenta de que durante la pandemia “todo el mundo estaba detrás de la pantalla”. Así que llevó su producto a Zoom, organizó degustaciones en línea para cualquiera que quisiera unirse y vendió botellas a través de una tienda de bebidas en línea.

Daw dice que las degustaciones han sido un éxito: “Llego a más personas ahora, en 2020 y 2021, que en los cinco años anteriores que he estado produciendo mezcal”.

“¡Tuve una degustación de mezcal el año pasado con 700 personas conectadas! Y luego las empresas comenzaron a contactarme diciendo que querían esta experiencia para sus clientes”.

Daw afirma que ha descubierto que “la gente realmente quiere saber cómo beber mezcal”. A diferencia de su primo cercano, el tequila, uno bebe mezcal lentamente, no en tragos rápidos.

En todo el país, los gobiernos estatales y federal se han comprometido a destinar recursos para ayudar a que partes de la industria afectadas por la pandemia se recuperen.

BBC.COM

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