Blog de Juan José Ortega

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Las hipotecas recogen solo un tercio del alza del euríbor hasta septiembre.

La traslación va lenta por la fuerte rivalidad en la banca y porque no se retribuyen aún los depósitos.
El Banco de España prevé que el proceso se acelere a final de año y principios de 2023.

La empinada escalada del euríbor está tardando en trasladarse al precio de los créditos a pesar del fuerte encarecimiento observado en el escaparate de las entidades financieras. Según el Banco de España, los préstamos firmados entre enero y septiembre para adquisición de vivienda apenas habían repercutido un 34% del aumento registrado por el euríbor para entonces y el impacto se limita al 16% en el conjunto de la cartera o saldo vivo hipotecario (este último dato sube apenas al 25% en el stock financiado a las empresas).

Se trata, en cualquier caso, de un alivio momentáneo puesto que el organismo espera que el proceso se acelere en los últimos meses del ejercicio y, sobre todo, en la primera parte de 2023.

En datos, la subida del euríbor ha sido muy vertical: se incrementó desde el -0,502% de diciembre del pasado ejercicio a un 2,233% en septiembre, es decir, ha avanzado en 2,735 puntos porcentuales en el periodo estudiado por el organismo supervisor.
Sin embargo, el tipo de interés medio en las operaciones contratadas en los primeros nueve meses del año engorda en apenas 0,90 puntos porcentuales en las hipotecas puras variables (su tasa calculada en TEDR avanzó desde el 1,32% al 2,22%) y en 1,11 puntos en las firmadas con un tipo fijo hasta el quinto año y variable a partir del sexto (el TEDR pasa del 1,43% al 2,54%). En las fijas (al menos diez años con tasa inmutable) el salto sorprende por ser, incluso, inferior, ya que aumentó desde el 1,33 al 1,96%.

Los motivos detrás del retraso son múltiples. “En el caso de las nuevas operaciones de crédito, este retardo está explicado por motivos comerciales y estadísticos”, expone el Banco de España en su Informe de Estabilidad. La parte más técnica o estadística responde a que estos préstamos se firman siempre con el euríbor de uno o dos meses atrás porque tiene que está publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y se cierran con condiciones que fácilmente se negociaron, incluso, antes.

Pero el Banco de España advierte además que la traslación está siendo más lenta que en periodos similares de subidas de tipos porque la banca sigue nadando en liquidez y fondea a costes irrisorios. “A diferencia de lo ocurrido en 2005, la remuneración de los depósitos bancarios de clientes apenas ha aumentado en esta ocasión en respuesta al incremento de los tipos de interés del mercado monetario”, explica. Es decir, no ha tenido la necesidad de repercutir en precios el coste de levantar los recursos vía depósitos retribuidos a los clientes.

La situación, sin embargo, debería cambiar porque augura que “previsible” las entidades financieras “comiencen a incrementar la remuneración de los depósitos en los próximos meses”. En el mercado se han empezado a ver, de hecho, los primeros pagos en los depósitos a administraciones públicas y grandes clientes institucionales o corporativos, aunque todavía limitado en tipos, clientes y entidades (solo BBVA y Santander lo aplican en algunos casos), y sigue sin llegar a escaparates de los grandes bancos los depósitos remunerados para particulares.

Esta situación explicaría, a su juicio, que se esté repercutiendo el euríbor de forma más lenta que en 2005, cuando también se vivió un encarecimiento de la financiación por la subida de tipos de interés en la eurozona. En ese momento, la banca trasladó un 77% del avance del euríbor en los mismos nueve meses.

Alivio del tipo fijo

Un tercer y último factor que pospone el efecto es el mayor peso de las hipotecas fijas en los hogares –representa el 27% de la cartera total financiada–, que amortiguan el impacto, y que las empresas cuentan en balance aún con financiaciones avaladas por el ICO, con alto componente también de precios fijos.

Desde la óptica de la banca la situación tiene una doble implicación. Por un lado y según el organismo, “la capacidad de repago de la deuda se deteriora en el corto plazo en menor medida que en el pasado”, dando alivio a los clientes endeudados y al propio sector. Pero también hace que los márgenes financieros crezcan a menor velocidad y, por derivada, los resultados.

No obstante, el Banco de España ha intensificado la llamada de prudencia en el sector y a acumular huchas de dotaciones porque también observa un deterioro en las rentas de familias y empresas con el escenario de inflación y el encarecimiento de la financiación. En el caso de los hogares advierte ya, de hecho, una reducción del ahorro en aquellos con mayores recursos financieros a raíz del encarecimiento de los precios energéticos y que está “forzando una reducción del consumo de bienes no energéticos entre aquellos de menor renta”.

 

EVA CONTRERAS/eleconomista.es

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