Blog de Juan José Ortega

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Google Nest Hub, a prueba: un asistente para saber qué tal duermes sin llevar un reloj encima.

El aparato, que cuenta con pantalla táctil de siete pulgadas, registra la tos, los ronquidos o la frecuencia respiratoria.

Amazon y Google lideran la venta de altavoces inteligentes. En el último trimestre de 2020 la empresa de Jeff Bezos alcanzó el 28,3% de la cuota de mercado, según Statista. La compañía de Cupertino, el 22,6%. Para estos gigantes tecnológicos, resulta clave que sus aparatos se diferencien de los de la competencia. Mientras que Amazon ha lanzado un asistente con pantalla giratoria que te sigue por el hogar, la apuesta de Google consiste en monitorizar una de las actividades que más horas nos llevan en el día a día: el Nest Hub de segunda generación analiza cómo duerme una persona basándose en su movimiento y respiración.

Disponible desde el 4 de mayo en color tiza y carbón desde 99,99 euros. El diseño de este Nest Hub es muy similar al de su antecesor: ambos cuentan con una pantalla de siete pulgadas pensada, entre otras cosas, para ver fotografías o vídeos. Configurar el Nest Hub apenas lleva unos minutos. Hay que descargar la app de Google Home en el móvil y vincular el dispositivo con el teléfono. El usuario puede escoger entre dos voces diferentes.

En general, la pantalla del dispositivo se ve bien y resulta lo suficientemente nítida para utilizarla como marco, seguir recetas o reproducir un videoclip de fondo mientras se hacen otras tareas. La principal novedad de este asistente es su capacidad de monitorizar el sueño. El dispositivo de Google no tiene cámara —frente a otras alternativas como el Amazon Echo Show 10—. Para analizar cómo duerme una persona, usa la tecnología Motion Sense e incorpora sensores Soli. Se trata de pequeños radares en miniatura que, según la compañía, pueden detectar los movimientos del cuerpo. Además, el Nest Hub analiza la respiración y utiliza sensores para monitorizar la luz y la temperatura de la habitación.

Antes de empezar a utilizar esta función, es necesario calibrar el dispositivo para que reconozca dónde duerme el usuario. El aparato no puede estar en cualquier lugar de la habitación. Lo ideal, según Google, es que esté cerca de la cabeza o del pecho en un sitio nivelado con el colchón. Es decir, si la mesilla de noche es más alta o más baja que la cama puede suponer un problema. Una vez que se encuentra a la altura adecuada apuntando al torso y a unos 30 o 60 centímetros de distancia del colchón, hay que tumbarse sobre las sábanas sin moverse. “Asegúrate de que no haya nadie más en la cama, ni animales ni personas cerca”, indica el aparato.

El Nest Hub monitoriza cuánto tiempo ha dormido el usuario y cuánto ha estado en la cama despierto, la calidad del sueño —si ha sido “reparador”—, la temperatura que hace en la habitación y la luz que hay. También hace un seguimiento de “perturbaciones” como “los periodos de sueño agitado y las veces que te has despertado”. Además, registra la tos, los ronquidos y la frecuencia respiratoria. En concreto, analiza el promedio de respiraciones que se hacen en un minuto. “Para la mayoría de los adultos, la frecuencia respiratoria es de entre 12 y 20 respiraciones por minuto o reposo”, explica la compañía.

La pantalla puede mostrar un resumen sobre cómo el usuario durmió la noche anterior o durante toda la semana. En general la monitorización ha sido bastante precisa y no muy diferente a la registrada por un Apple Watch. Los resultados obtenidos han sido adecuados, especialmente teniendo en cuenta que se trata de un dispositivo situado a una distancia considerable de la cama. El Nest Hub además puede ofrecer algunos consejos para dormir mejor. Por ejemplo, podría sugerir que se ajuste la iluminación.

Aunque la información que ofrece puede resultar útil, es importante tener en cuenta que no es un dispositivo médico. De hecho, Google insiste en que el Nest Hub “no está diseñado para diagnosticar, curar, aliviar, prevenir ni tratar ninguna enfermedad o trastorno”. Además, a diferencia de lo que suele ocurrir con los relojes inteligentes, este aparato no registra algunas constantes como la frecuencia cardiaca o los ciclos del sueño. Aun así, es una buena opción para realizar un seguimiento del sueño sin tener que cargar un reloj cada pocos días. A día de hoy esta función es gratuita. Pero uno de los inconvenientes es que seguramente esto cambie en algún momento. Google considera posible que a partir del próximo año “se requiera una suscripción de pago”.

Otras funciones y control por gestos

El Nest Hub es ante todo un dispositivo fácil de usar. Puede hacer cualquier tarea que normalmente hace un asistente: desde resolver dudas hasta consultar el tiempo, configurar recordatorios o alarmas y controlar dispositivos inteligentes del hogar. Además de reproducir música, las noticias o la radio, también sirve para mostrar videoclips o vídeos de recetas. El asistente de Google puede reconocer la voz de diferentes usuarios de cara a darles información personalizada. Por ejemplo, para hablarles de su calendario o poner música de su cuenta de Spotify. Con este dispositivo, también se pueden hacer llamadas de voz. Pero, como carece de cámara, no sirve para realizar videollamadas.

El Google Nest Hub en general responde de forma adecuada a las órdenes del usuario. No obstante, en algunas ocasiones tarda un poco en asimilar las peticiones. El altavoz, que posee un 50% más de graves que su antecesor, suena bastante bien para el tamaño que tiene. Para muchos usuarios, será más que suficiente para poner música de fondo. Pero no puede competir con otros aparatos más grandes —y de más precio— como el Amazon Echo Show 10.

Una de las novedades del nuevo altavoz inteligente de Google es que puede ser controlado por gestos. Basta con poner la mano delante de la pantalla para posponer alarmas, parar temporizadores, detener las respuestas del asistente o dejar de reproducir una canción. Aunque no es una opción que cambie de manera colosal la experiencia con el aparato, puede resultar útil en determinadas situaciones. No es la primera vez que Google experimenta con los gestos. El Google Pixel 4 también permite deslizar la mano por encima del terminal hacia la izquierda o hacia la derecha para, por ejemplo, cambiar de canción.

Meter a Google en casa

Dejar entrar a gigantes tecnológicos como Google en casa puede dar un poco de respeto. Este tipo de dispositivos tienen un micrófono que, en teoría, solo se activa cuando el usuario pronuncia las palabras clave: “Ok, Google”. No obstante, no sería la primera vez que el asistente se activa por error. El Nest Hub cuenta con un interruptor físico pensado para deshabilitar el micrófono en cualquier momento.

Además, Google insiste en que la función sensor de sueño es totalmente opcional: “Eres tú quien decide si quieres habilitarla o no”. Cuando está activada, aparece un dibujo de una cama en la parte superior derecha de la pantalla para avisar al usuario. El gigante tecnológico asegura que el aparato solo detecta movimiento, no caras o cuerpos específicos, y que los datos de audio de tos y ronquidos “solo se procesan en el dispositivo y no se envían a los servidores de Google”. El usuario puede revisar o eliminar sus datos relacionados con el sueño, que en teoría no se utilizan “para anuncios personalizados”

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