Blog de Juan José Ortega

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Agencias inmobiliarias que cobran por casi todo al comprar casa.

 La justicia avala que enseñar una vivienda no es un servicio que genere comisión, una práctica propia de algunas agencias piratas.

Una agencia inmobiliaria no puede cobrar dinero por el simple hecho de enseñar un piso a un potencial comprador. Es lo que ha intentado hacer una pequeña agencia de Jerez de la Frontera (Cádiz) con una mujer que había firmado una hoja de visita y a la que demandó por no pagarle unos honorarios del 3% del precio de la venta con un mínimo de 3.000 euros, una cláusula que había colado en esa hoja de visita. La mujer acabó comprando la casa directamente al vendedor. La Audiencia Provincial de Cádiz, en una sentencia de marzo de 2021, señala que la hoja de visita firmada por el demandado es contraria a la normativa protectora de consumidores y usuarios.

La sentencia vuelve a poner el foco sobre las agencias inmobiliarias y las comisiones que cobran. El asunto sigue generando demasiadas dudas entre los usuarios de estos servicios, que no son pocos. “En España cerca del 70% de las compraventas se realizan con la intervención de un agente inmobiliario”, afirma José María Alfaro, coordinador general de la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI).

El sector, una actividad económica que no está regulada legalmente, lleva años luchando por deshacerse de la mala imagen que arrastra. Es cierto que ha soltado mucho lastre y unas cuantas ovejas negras desde la crisis económica de 2008, pero de vez en cuando aparecen agencias poco profesionales que se sirven de prácticas comerciales desleales para hacer caja.

No obstante, para el grueso del sector la sentencia no supone descalabro alguno, puesto que la gran mayoría no cobra por enseñar casas. “Esta sentencia puede tener utilidad para eliminar mala praxis o picaresca de oficinas que pretenden instrumentar una mera visita, pero no afecta a las oficinas profesionalizadas”, señala Celina Sáez, que dirige la asesoría jurídica de Re/Max España. Porque en las agencias “se diferencia entre el parte de visitas y otro tipo de documentos, como encargos de prestación de servicios”, apoya Miguel Ángel Pérez, director del departamento jurídico de Tecnocasa. En definitiva, una hoja de visita solo genera el “derecho de la agencia a que el vendedor reconozca a ese cliente como un futuro o hipotético comprador; no es un contrato”, zanja Jesús Manuel Martínez, secretario general de la Asociación Madrileña de Empresas Inmobiliarias (Amadei).

Cosa distinta es cuando el cliente recibe servicios de intermediación o de representación, trabajos por los que la agencia debe cobrar sus honorarios, que varían entre el 3% y el 6% del precio de compraventa de la casa. Para algunos consumidores sigue sin quedar claro quién debe pagar: si el que compra o el que vende. El asunto provoca acalorados debates en algunos foros digitales.

Lo más frecuente es que sea el propietario quien encargue a la inmobiliaria la venta de un piso. En este caso, es el vendedor quien paga los honorarios. Pero hay agentes que prestan servicios de representación exclusivos al comprador y cobran a este o incluso reparten la comisión con otra agencia participante. Y luego hay agencias que cobran a las dos partes, como es el caso de Grupo Tecnocasa, que pide el 3% del precio de venta del inmueble al comprador y el 6% al vendedor. Porque, “ayudamos al propietario a vender, ayudamos al comprador a encontrar la vivienda adecuada y mediamos para que las dos partes lleguen a un acuerdo satisfactorio”, razona Paolo Boarini, consejero delegado de Tecnocasa.

En Cataluña se intentó aclarar este asunto prohibiendo cobrar comisión a las dos partes por una misma operación, pero la ley catalana del derecho a la vivienda de 2007 incluye una excepción —“salvo que haya un acuerdo expreso en dicho sentido”—, por lo que es una puerta al cobro de estas comisiones a ambos, explican en la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Otras marcas, en cambio, solo facturan a una de las partes. En la enseña Re/Max, por ejemplo, “se cobra a los clientes que tienen contratada con la agencia la gestión de la compra o de la venta, pero nunca se solapan”, indica Sáez.

Para evitar sorpresas, en la OCU aconsejan al consumidor conocer antes de firmar qué servicios va a prestar la agencia, cuál es el montante de sus honorarios y en qué momento se devengarán. Y recomienda “que la comisión de la agencia se pague en el momento en que se firme la escritura de compra”. Por su parte, Ricardo Nogales, abogado del área jurídica de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), insiste en que “si existe una información exacta y absoluta sobre el contrato será más difícil que los consumidores se encuentren con condiciones sorpresivas”.

ELPAIS. 

 

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