Blog de Juan José Ortega

Blog acerca de nuestro acontecer diario

Los cinco perfiles de inversor inmobiliario más comunes del mercado

La inversión en el mercado inmobiliario español se mantiene al alza en los últimos años. El sector cerró 2017 con un incremento de la inversión inmobiliaria del 45% respecto al ejercicio anterior y, según los expertos, las previsiones apuntan a que la tendencia de crecimiento se mantendrá también este 2018.

Pero cada inversor inmobiliario es diferente y apuesta por unas particularidades distintas a la hora de elegir un inmueble. Así, Urbanitae ha elaborado una clasificación de las cinco tipologías más comunes de los inversores inmobiliarios que existen en el mercado en función de las características que priorizan al invertir en un activo. Estos son los perfiles más frecuentes:

1. El conservador. Es un inversor práctico que no busca altas rentabilidades pero sí valores seguros. Se decanta por un tipo de activo refugio y con unas características específicas como, por ejemplo, una vivienda para alquiler situada en una zona universitaria o una plaza de garaje en la zona centro de una gran ciudad. En España, Madrid y Barcelona son las urbes clave para este perfil de inversor debido a su buena conectividad, su potencial financiero y empresarial y su atractivo turístico, lo que asegura la rentabilidad del activo a futuro.

2. El sibarita. Realiza pocas inversiones pero de gran valor. Sueña a lo grande y busca un tipo de activo diferencial, que presente características especiales y destaque por su nivel de exclusividad. Antiguos palacios, edificios emblemáticos, residenciales de alto standing, locales exclusivos o hoteles son algunas de sus prioridades. También tiene muy en cuenta la zona geográfica y, por ello, se decantan por áreas con encanto que aporten un extra al activo, bien comunicadas, cercanas a los principales centros financieros o en primera línea de playa.

3. El meticuloso. Se trata de un inversor que presenta un enfoque paciente y metódico porque estudia mucho cada operación antes de llevarla a cabo. Para ello, realiza un profundo análisis del mercado inmobiliario, se informa sobre la evolución de los precios de cada segmento, el estado físico y jurídico del activo, conoce de antemano si existe alguna normativa que ponga en riego su inversión y estudia la posible revalorización del producto. Es exigente en los términos de la operación y en el proceso de compraventa y no se deja llevar por los impulsos del momento. Suele ser un visionario y adquiere inmuebles en zonas de desarrollo o segmentos menos tradicionales, como colegios mayores, gasolineras, etc.

4. El kamikaze. Con gran apetito inversor, arriesgado y que no analiza detenidamente el riesgo de su inversión. Es un perfil que no estudia los factores que condicionan la inversión, la futura rentabilidad y se deja llevar por el “aquí y ahora”. De hecho, en muchas ocasiones adquiere activos de manera impulsiva y se deshace de ellos de la misma forma (en apenas unos meses), sin valorar si se trata del momento óptimo y esperando obtener una ganancia y repetir el proceso con otro inmueble. Estos perfiles son habituales en momento de crecimiento inmobiliario y prefieren viviendas nuevas, terrenos cercanos a desarrollos urbanísticos, etc…

5. El disperso. Está abierto a muchas posibilidades de inversión inmobiliaria (viviendas, centros comerciales, locales, hoteles, etc.) y se caracteriza por realizar varias operaciones al mismo tiempo. Prefiere realizar una inversión más pequeña en varios activos que le permita compensar la rentabilidad de unos y otros. Por ello, las nuevas plataformas de crowdfunding inmobiliarias son opciones muy interesantes para este tipo de inversores.

FUENTE: www.inmodiario.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *